Dinero prestado a su ex, cómo probarlo y reclamarlo
Dinero prestado a su ex: cómo probarlo y reclamarlo en España tras separación o divorcio, con plazos, pruebas, negociación y vías de reclamación
Las separaciones y divorcios, incluso cuando se plantean como un trámite sencillo, suelen generar conflictos sobre dinero: pagos que se hicieron durante la convivencia, ayudas puntuales, transferencias sin concepto claro, préstamos entre la pareja y acuerdos verbales que después cada uno interpreta de forma distinta. A ello se suma que, mientras se negocian medidas o se discute un convenio regulador, la atención se concentra en menores, vivienda, pensiones y gastos, y se deja para más adelante la cuestión de las deudas.
El objetivo de esta guía es preventivo: ayudarle a identificar si lo entregado fue un préstamo o una liberalidad, qué documentación conviene reunir, qué pasos dar antes de reclamar y cómo actuar si ya se inició una negociación, se firmó un convenio, existen medidas provisionales o hay un procedimiento en marcha. El análisis depende de la prueba disponible, de la situación familiar y del documento firmado, por lo que en España suele ser recomendable una revisión documental previa antes de decidir la estrategia.
Fuentes legales consultadas
Índice
- 1. Cuando el dinero prestado aparece en el divorcio
- 2. Normas clave para reclamar en España
- 3. Qué revisar antes de reclamar y plazos
- 4. Qué puede reclamarse y qué límites existen
- 5. Costes, riesgos y efectos en el proceso familiar
- 6. Pruebas útiles para acreditar el préstamo
- 7. Hoja de ruta ordenada para reclamar
- 8. Comunicación, negociación y mediación
- 9. Vías de reclamación judicial en España
- 10. Si ya se firmó convenio o hay procedimiento
- 11. Preguntas frecuentes
Cuando el dinero prestado aparece en la separación o el divorcio
Es habitual que, durante la convivencia, una persona ayude a la otra con pagos de alquiler, cuotas, reformas, impuestos o deudas personales. El conflicto surge cuando, tras la ruptura, una parte lo considera un préstamo y la otra lo entiende como ayuda dentro del proyecto común. Si además se negocian medidas sobre menores, vivienda o pensiones, el asunto puede quedar mal documentado y luego resultar difícil de encajar.
Antes de dar pasos, conviene situar el caso: no es lo mismo reclamar un importe aislado que una serie de transferencias, ni tampoco es igual si existió convivencia matrimonial, pareja de hecho o una relación sin formalización. Si la cuestión principal es dinero prestado a su ex sin contrato, la preparación de la prueba y la estrategia de negociación suelen marcar la diferencia.
- Separe mentalmente lo familiar de lo patrimonial: custodia y alimentos no sustituyen una deuda.
- Identifique el origen del dinero: transferencia, efectivo, pago a tercero, tarjeta, préstamo bancario.
- Compruebe si hubo un motivo común: gastos del hogar, menor, negocio familiar, inversión.
- Revise si existió alguna mención escrita: mensajes, correos, notas, concepto de la transferencia.
- Valore el momento procesal: negociación previa, medidas provisionales o procedimiento ya iniciado.
Qué ocurre en la práctica: muchos conflictos se agravan por mezclar conversaciones sobre menores y vivienda con la reclamación de dinero. Suele ser más eficaz ordenar primero la prueba y después plantear una propuesta clara y verificable.
Normas clave para reclamar un préstamo entre exparejas
La reclamación de dinero prestado se encuadra, con carácter general, en el Derecho de obligaciones: hay que acreditar que existió entrega y que había obligación de devolución. Si no hay documento firmado, la discusión suele centrarse en la intención de las partes y en la consistencia de los indicios.
Si la reclamación termina en juicio, entran en juego las reglas procesales sobre demanda, prueba, costas y ejecución. Además, cuando es viable, la mediación o la negociación estructurada pueden facilitar acuerdos sin tensar el procedimiento de familia, especialmente si hay menores o una relación parental que debe mantenerse.
- Ubique el conflicto en obligaciones y contratos: qué se prometió y qué se entregó.
- Determine si hay prescripción y desde cuándo se computa en su caso concreto.
- Valore el cauce procesal: monitorio, verbal u ordinario según cuantía y documentación.
- Considere la mediación como vía complementaria cuando haya margen de acuerdo.
- Evite confundir la deuda con pensiones o gastos del menor, que tienen su propia lógica.
Base legal: el marco general proviene del Código Civil para obligaciones y del régimen procesal de la Ley de Enjuiciamiento Civil para reclamar y probar, con apoyo en la Ley 5/2012 si se utiliza mediación.
Qué revisar antes de reclamar y cómo ordenar plazos
Antes de reclamar, el primer paso es clarificar qué se reclama exactamente: principal, posibles intereses pactados si existieron y, sobre todo, el relato cronológico de entregas. En asuntos de familia, la sensación de urgencia puede empujar a reclamar sin base suficiente, y eso suele debilitar la posición negociadora.
También es importante revisar plazos de prescripción, ya que pueden variar según el tipo de acción y las circunstancias. Si hay un proceso de familia en curso, hay que decidir si conviene reclamar por separado o integrar el debate patrimonial en el marco que corresponda, evitando duplicidades y contradicciones.
- Haga una línea temporal con fechas, importes, forma de pago y motivo declarado.
- Reúna justificantes bancarios y compruebe si el concepto apoya la tesis de préstamo.
- Busque el primer acto que muestre exigencia de devolución, si lo hubo.
- Revise si existen acuerdos previos que afecten al dinero: pactos, correos, borradores.
- Decida si procede un requerimiento previo formal antes de iniciar acciones.
Qué ocurre en la práctica: cuando no hay contrato, el orden documental y la coherencia de las fechas suelen ser más persuasivos que una discusión emocional. Un cuadro de movimientos y mensajes asociados ayuda a centrar el debate.
Qué puede reclamarse y qué límites conviene anticipar
El punto clave es distinguir entre préstamo y aportación no recuperable. Si el dinero se entregó con expectativa de devolución, aunque fuese sin fecha concreta, la reclamación puede ser viable si se prueba la entrega y la causa. Si, por el contrario, se trató de contribuciones ordinarias a la vida en común, el debate puede volverse más discutible.
En contextos familiares, también hay límites prácticos: si el dinero se destinó a gastos de menores, vivienda familiar o necesidades básicas durante la convivencia, la otra parte puede alegar que no era un préstamo sino un reparto de cargas. Por eso conviene formular la reclamación con precisión y sin mezclar conceptos.
- Defina si reclama pagos directos a su ex o pagos a terceros por su cuenta.
- Separe gastos ordinarios del hogar de importes extraordinarios con finalidad concreta.
- Valore si hubo contraprestación: cesión de uso, asunción de otra deuda, compensación.
- No utilice la reclamación como medida de presión sobre custodia o visitas.
- Compruebe si el régimen económico matrimonial afecta a la forma de plantearlo.
Base legal: la viabilidad suele girar en torno a la existencia de obligación de devolver y a la prueba de la causa, con especial atención a cómo se documentaron las entregas y a si existió reconocimiento, aunque fuese por mensajes.
Costes, riesgos y consecuencias habituales de reclamar
Reclamar dinero puede tener un coste emocional y relacional, especialmente si hay hijos y se requiere comunicación continuada. A nivel jurídico, el coste dependerá de la vía elegida, de la cuantía y de la respuesta de la otra parte. También influye si el procedimiento de familia está abierto, porque cada actuación puede repercutir en el clima de negociación.
Otro riesgo es plantear una reclamación con prueba insuficiente: no solo puede perderse el procedimiento, sino que se pueden asumir costas según el caso. Por eso es recomendable evaluar con realismo la fuerza documental antes de judicializar, y tener un plan alternativo de acuerdo razonable.
- Estime costes de abogado y, si aplica, procurador según el tipo de procedimiento.
- Considere el riesgo de costas si la pretensión se discute y no prospera.
- Prevea el efecto en la negociación de medidas, especialmente si hay menores.
- Valore si conviene separar tiempos: primero familia, después deuda, o al revés.
- Prepare un escenario de acuerdo: calendario de pagos, quitas parciales, garantías.
Qué ocurre en la práctica: cuando el conflicto familiar está muy tensionado, iniciar una reclamación sin un requerimiento previo claro suele empeorar la comunicación. En cambio, una propuesta escrita y proporcionada puede abrir puerta a un acuerdo sin juicio.
Pruebas útiles para acreditar el préstamo a su ex
En ausencia de contrato, el objetivo es construir un conjunto de indicios coherente: entrega del dinero, explicación del motivo y señales de que se esperaba devolución. En muchos casos, una sola prueba no es definitiva, pero varias pruebas alineadas sí pueden resultar convincentes.
En divorcio y familia, además, conviene mantener trazabilidad de ingresos y gastos para no mezclar el préstamo con cargas familiares. Si existe un convenio regulador, borradores o correos de negociación, pueden ser relevantes para ver cómo se trató la deuda y si se reconoció, se descartó o se dejó pendiente.
- Extractos bancarios completos y justificantes de transferencias, con concepto si lo hay.
- Conversaciones relevantes donde se hable de devolución, plazos o reconocimiento del importe.
- Borradores de convenio regulador o acuerdos previos donde se mencionen deudas o compensaciones.
- Trazabilidad documental de su economía: nóminas, IRPF, movimientos, gastos de menores si influyen.
- Pagos a terceros vinculados a su ex: recibos, facturas, cuotas o liquidaciones identificables.
Qué ocurre en la práctica: los juzgados suelen valorar mejor un relato apoyado en documentos verificables que una explicación genérica. Si el dinero fue en efectivo, se vuelve especialmente importante cualquier rastro indirecto: retiradas, mensajes, testigos y coherencia temporal.
Hoja de ruta ordenada para reclamar sin improvisar
Una reclamación sólida suele empezar por ordenar documentación y decidir un mensaje único: qué cantidad, por qué concepto, con qué base y qué solución se propone. En conflictos familiares, esa claridad evita discusiones repetidas y reduce el margen de malentendidos.
Si hay un procedimiento de familia, conviene coordinar tiempos y estrategia, porque la prioridad puede ser estabilizar medidas de menores y vivienda, sin renunciar a reclamar lo debido. La clave es actuar con coherencia y evitar contradicciones entre lo que se afirma en la negociación familiar y lo que se sostiene en una reclamación de cantidad.
- Haga un dossier con cronología, importes y pruebas principales, en un solo documento.
- Defina una propuesta de pago realista: plazos, fraccionamiento y forma de cumplimiento.
- Prepare un requerimiento previo claro, con detalle de importes y soporte documental básico.
- Valore si el acuerdo debe reflejarse por escrito y con firma, incluso si es privado.
- Si no hay respuesta o es negativa, elija la vía judicial adecuada según cuantía y prueba.
Qué ocurre en la práctica: un requerimiento bien redactado, respetuoso y concreto suele facilitar acuerdos, porque permite a la otra parte valorar el riesgo y la documentación sin sentirse atacada en el plano personal.
Comunicación, negociación y mediación sin dañar el proceso familiar
Cuando hay menores, la comunicación debe ser especialmente cuidadosa: lo patrimonial no puede contaminar el cumplimiento de visitas, la toma de decisiones ni la estabilidad del día a día. Aun así, reclamar lo que se prestó es legítimo si existe base, y puede gestionarse con profesionalidad y sin amenazas.
La negociación funciona mejor cuando se apoya en hechos verificables: calendario de pagos, documentación bancaria y un relato consistente. Si hay margen, la mediación puede ayudar a separar emociones de cifras, y a lograr un acuerdo que conviva con el convenio regulador o con las medidas provisionales.
- Elija un canal de comunicación que deje rastro y reduzca malentendidos.
- Presente la reclamación como una cuestión concreta y cuantificada, no como reproche.
- Proponga alternativas: pago único, fraccionamiento, compensación pactada y verificable.
- Evite mezclar la deuda con temas de custodia, visitas, alimentos o vivienda.
- Si existe tensión, valore que el intercambio se haga por profesionales o con mediación.
Qué ocurre en la práctica: en España es frecuente intentar una negociación previa y, cuando encaja, mediación. Suele ayudar un intercambio ordenado de propuestas por escrito, con cifras y plazos claros, y con cautelas razonables antes de firmar o judicializar, especialmente si el acuerdo va a convivir con medidas de menores o con un convenio.
Vías de reclamación judicial y encaje con la separación o el divorcio
La vía concreta depende, sobre todo, de la cuantía y de si existe un soporte documental que permita un trámite más directo. Cuando hay documentos suficientes, puede ser posible acudir a procedimientos diseñados para reclamaciones de cantidad, aunque cada caso exige revisar requisitos y estrategia.
En paralelo, si el conflicto patrimonial se relaciona con el régimen económico matrimonial o con la liquidación, puede ser preferible encauzarlo en el ámbito correspondiente. La clave es no duplicar reclamaciones ni sostener versiones incompatibles con lo ya afirmado en el procedimiento de familia.
- Determine si su documentación encaja en una reclamación de cantidad clara y cuantificada.
- Valore el monitorio cuando exista soporte suficiente y la deuda sea líquida y exigible.
- Si hay discusión de fondo, estudie verbal u ordinario según cuantía y complejidad.
- Coordine la reclamación con la liquidación del régimen económico si procede.
- Anticipe la ejecución: si se obtiene resolución favorable, cómo se cobra en la práctica.
Base legal: la Ley de Enjuiciamiento Civil regula los cauces para reclamar deudas, la admisión de la prueba y las consecuencias en costas y ejecución, por lo que conviene elegir el procedimiento con criterios técnicos y realistas.
Si ya se firmó convenio, hay medidas provisionales o un procedimiento en marcha
Si ya se firmó un convenio regulador, lo primero es leerlo con detalle: a veces incluye renuncias, compensaciones o una regulación indirecta de deudas. Si el documento guarda silencio, puede que la reclamación siga siendo posible, pero habrá que evitar interpretaciones que parezcan contrarias al pacto alcanzado.
Si existen medidas provisionales o una demanda en curso, el momento es delicado: conviene no judicializar todo a la vez sin planificación. Una estrategia habitual es ordenar la reclamación con un requerimiento previo y, si no prospera, decidir el cauce judicial que menos interfiera con la estabilidad de menores y con el cumplimiento de medidas.
- Revise si el convenio menciona deudas, compensaciones o renuncias, aunque sea de forma indirecta.
- Compruebe si en la negociación previa hubo mensajes que puedan interpretarse como acuerdo.
- Evite actuar de forma reactiva: prepare el dossier antes de plantear reclamaciones formales.
- Si hay menores, priorice que las actuaciones no afecten al cumplimiento del plan parental.
- Si procede, valore modificar la estrategia con mediación o propuesta escrita estructurada.
Qué ocurre en la práctica: muchas personas descubren tarde que un convenio mal redactado sobre cuestiones económicas deja zonas grises. Una lectura técnica del texto y de los borradores puede aclarar si la deuda quedó incorporada, compensada o pendiente.
Preguntas frecuentes
Estas dudas aparecen con frecuencia cuando se mezcla una ruptura con entregas de dinero sin un contrato claro. La respuesta concreta depende de la prueba y del contexto familiar.
P: Si no hay contrato, ¿se puede reclamar igualmente el dinero prestado?
R: A veces sí, si puede acreditarse la entrega y que existía obligación de devolución mediante indicios coherentes como transferencias, mensajes y un relato temporal consistente.
P: ¿Sirven los mensajes de WhatsApp como prueba?
R: Pueden ser útiles, especialmente si contienen reconocimiento de la deuda o conversación sobre devolución, pero conviene conservarlos correctamente y acompañarlos de soporte bancario.
P: ¿Puedo compensar el préstamo con la pensión de alimentos o con gastos del menor?
R: En general no es recomendable hacerlo por su cuenta, porque las obligaciones relativas a menores tienen un tratamiento propio y su incumplimiento puede tener consecuencias procesales.
P: ¿Qué pasa si en el convenio regulador no se menciona el préstamo?
R: Habrá que analizar el texto y la negociación previa. El silencio no siempre significa renuncia, pero puede generar interpretaciones, por lo que conviene revisar documentación y coherencia de lo pactado.
P: ¿Conviene reclamar durante el procedimiento de divorcio o esperar?
R: Depende de la urgencia, de la prescripción y de la situación familiar. En muchos casos se planifica para no entorpecer medidas de menores, pero sin perder plazos ni debilitar la prueba.
Resumen accionable
- Defina si fue préstamo o ayuda, y por qué, con una explicación breve y verificable.
- Haga una cronología de pagos con fechas, importes, canal y motivo.
- Reúna extractos completos y justificantes, evitando recortes que generen dudas.
- Busque mensajes o correos con reconocimiento o conversación sobre devolución.
- Revise borradores y el convenio regulador por si la deuda quedó tratada o compensada.
- Separe la reclamación de los temas de menores, vivienda y pensiones para no contaminar el proceso.
- Prepare una propuesta de acuerdo concreta con calendario de pagos y forma de cumplimiento.
- Realice un requerimiento previo claro, respetuoso y con soporte documental básico.
- Si no hay acuerdo, elija el procedimiento civil adecuado según cuantía y documentación.
- Coordine la estrategia con su situación familiar para actuar con orden y evitar contradicciones.
Aviso legal: este contenido es informativo y general, no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. La aplicación práctica depende de la norma aplicable, de la prueba disponible y de las circunstancias del caso.
Si lo desea, puede solicitar una revisión documental del caso con enfoque preventivo y realista para decidir la mejor vía, ordenar la negociación y, si procede, preparar la reclamación sin improvisar ni prometer resultados.
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